CHICAS: Manual de instrucciones

Por si alguien no lo sabía, las chicas somos tontas. Todas. Somos tontas todas. No nos salvamos ninguna.
No se si somos tontas porque somos biológicamente más avanzadas, o somos tontas sin más. Es algo que tengo aún en estudio.
Es mas, voy a darle la razón a los hombres, cuando dicen que no hay quien nos entienda. Yo hace tiempo que deje de comprendernos. Básicamente porque yo, no me entiendo, y por extensión tampoco al resto del género (pero ojo, tampoco les entiendo a ellos, lo que me lleva a perder la esperanza en el género humano).
Vamos a ver, si analizo desde mi punto de vista femenino las razones que llevan a actuar a una chica de una determinada manera (y si, estoy hablando del amplio campo amoroso sentimental porque he llegado a la conclusión de que esta es la parcela de nuestra vida, alrededor de la cual gira todo lo demás, pero tanto en mujeres como en hombres, no nos engañemos) puedo entenderla. Siempre la entenderé, desde la lógica aplastante femenina, se explica. Pero si eso se traslada a una lógica sin género, ¡No se sostiene por ningún lado!
Somos tontas porque mentimos. Pero nos mentimos a nosotras mismas. A veces decimos determinadas cosas, repetimos una consigna hasta la saciedad porque interiormente queremos que sea esa nuestra auténtica realidad. Incluso a veces creemos que nuestra realidad es la mentira, pero cuando nos posee una marabunta de emociones o cuando nos paramos a reflexionar sobre ello (reflexionar digo, no pensar, que eso lo hacemos continuamente y nos trae muchos problemas) la realidad suele ser bien distinta y nos estamos engañando. ¿Para salvarnos? Puede. Eso se convierte en una lacra que arrastraremos siempre.
Podría poner mil y un ejemplo. Podría explicar cada uno de los ejemplos desde la lógica femenina (y así desvelar un montón de secretos al publico masculino, pero no lo comprenderían) y desde la lógica universal. El problema es que este blog, fundamentalmente lo leen mis ejemplos y atenta contra su privacidad.
A veces las chicas huimos. Actuamos “como los hombres”. Como su estereotipo social actúa. De chico en chico, sin profundizar y luego huimos. Y luego un día nos quejamos porque queremos cariño. Cuando muchos de esos de los que hemos huido han estado dispuestos a darnos un poco de su amor. El problema radica en que, la mayoría de las veces, lo que ocurre es que queremos el amor de uno en concreto. Es ahí, donde mentimos. En el fondo, fondo, fondo, sabemos que lo que ocurre es que eso, queremos el amor de un caballero en cuestión, pero nos lo ocultamos a nosotras mismas ¿Por qué? Pues sinceramente, no lo se, porque cuando se plantea la situación, suelo comprender a la pava en cuestión (normalmente es miedo, en su amplio aspecto), pero ahora al escribirlo de manera neutral, me parece una mera gilipollez inexplicable.
Otras veces somos “súper independientes”. Como Juan Palomo. Pero si se da, que estamos con un caballero y este un día no nos presta toooda su atención, ¡zasca! De morros. Y si nos pregunta que nos pasa diremos: “Nada”. Mentira. Si, insiste: “Nada, de verdad” pero con el gesto torcido. Doble mentira. Explicaremos a nuestras coetáneas que “teníamos mal día por H, B y J, y va él e hizo noseque, que colmó el vaso, pero que debería haberse dado cuenta”. Mentira. Si vale, teníamos mal día pero lo que pasa es que las chicas necesitamos atención. Y punto. Más, o menos. Pero la necesitamos. El problema es que no le vamos a decir a, nuestro Palomo particular “¡¡¡¡Necesito atención!!!!” porque eso hecha por el suelo la teoría de la liberación femenina y probablemente Simone de Beauvoir, en ese instante se revuelva en su tumba (aunque cuantas peloteas internas tendría esta con Sartre, pero claro, intentaba liberarnos de la opresión masculina, si le reconocía falta de atención el yugo no se levantaría nunca!!!! Una mártir la pobre ahora que lo pienso ¡Cuánto debió amargarse!)
Es más, hay días en los que nos enfadamos con el mundo, y no decimos por que. Mal humor y ya esta. En nuestro fuero interno sabemos que es falta de atención de Palomo. Callamos. Y si a este, de repente, los dioses que aman a las mujeres, le inspiran y decide mandar un mensaje o llamar o incluso un toque (me estoy dando cuenta que somos más tontas de lo que creía) ¡zasca! El buen humor regresa. Pero no diremos a los que nos rodean: “Es que Palomo me ha dado un toque”. No. Diremos: “Ya se me paso” sonriendo. Así de simple.
También se da el caso, de que puede que haya un caballero que nos ronde. Y pasamos (por H, B o J, eso da igual). Le damos calabazas, hasta que ahogamos su amor propio y el susodicho en cuestión “pasa” (normal por otra parte). Y cuando empieza a “pasar”, ¡zasca! De morros una vez más. ¿Lo reconocemos al mundo? Noooooooooo. Intentamos que vuelva a rondarnos. Sin reconocer que lo que pasa es que nos encanta que nos ronde.
Hombres del mundo: Si ella te da calabazas, “pasa” de ella durante un tiempo, que al pasar el tiempo, ella vuelve. En serio, es un axioma universal. Preguntad a una chica con la que tengáis confianza. Al final lo reconocerá que es así. ¿Y por qué? Pues porque somos tontas.
Incluso puede que nos ronde un caballero que consideremos “perfecto” y que el problema sea que en ese instante de nuestra vida, no queramos nada “perfecto” (por H, B o J, eso sigue dando igual, lo que quiero dejar claro, es que siempre hay razones de “peso considerable” siempre, y muchas). Calabazas. Sin una mísera probabilidad al pobre muchacho. Pero si, a otros que son unos auténticos imbéciles, que no son “perfectos” y por tanto no tiene “ese problema” y ¡zasca! Nos pillamos por el imbécil porque repito, somos tontas. Nos pillamos aunque sea superficialmente por unas horas. Luego nos vamos a dar cuanta de que el “perfecto” efectivamente lo era, pero entra en juego el amor propio y, como somos tontas, no daremos nuestro brazo a torcer (que ojo, a él le daría igual y estaría encantado de la vida). ¿por qué? Todos a esta alturas sabéis ya la respuesta.
Se da incluso el caso en que si un chico es “nuestro” (nuestro no como novio, puede ser como amigo, compañero de prácticas, portero de nuestra escalera... nuestro sin más) es nuestro y punto. Y si otra intenta levantárnoslo ¡zasca! El puchero regresa. Nosotras nos hablamos con todos, pero ellos sólo son nuestros (porque necesitamos atención exclusiva). ¡Y qué intente que sólo le hablemos a él! Ja! Somos mujeres del siglo XXI y no entra en nuestro planes ¡Cromañón retrogrado!
Lo que ocurre es que, como he dicho al principio, somos biológicamente más avanzadas y a ellos cuando ocultan las autenticas razones de algo (se da en algunos casos, hay algunos que también son muy avanzados) se le pilla siempre.
Tras llevar un tiempo analizando a mis coetáneas (amigas, conocidas e incluso desconocidas) he llegado a la conclusión de que seriamos más felices si nos dijéramos la verdad. A nosotras mismas, con eso basta. No es necesario cacarearlo a todo el mundo que también somos muy dadas al drama y luego se preparan las que se preparan… y nos quejamos… con razón.

7 comentarios:

Vitote dijo...

Sois complicadas, sois enrevesadas, a veces podéis llegar a parecer crueles y egoistas y a veces simplemente podéis serlo.Pero si hay algo cierto en todo lo que has analizado, es el "efecto pasota" y su antagonista, el "efecto plasta". Si pasas de una chica a la que antes le dabas toda la atención posible, producirás un efecto llamada, y si sigues encima de ella pasará de tí como de la mierda, eso es el alfa y el omega.

A cuidarse

Holly Golightly dijo...

A las mujeres no hay que entenderlas, hay que amarlas.

Lo suscribo, sencillamente. No hay nada más que decir...

¿O NO?

Un beso y genial el post,, genial genial genial, de lo mejor que te he leído y que he leído en general.

Un beso enorme, miércoles

Lady B dijo...

Análisis acertadísimo, querida. Una estupenda radiografía de nosotras mismas a la que sólo puedo añadir: chapeau!

B-esos

joliette* dijo...

Amén








(Entro por primera vez y me encuentro con un acertadísimo retrato del género femenino. ¡Muy bueno, sí señora!)

Señor Quinquillero dijo...

Yo por eso sólo tengo amigos.
















Obviamente no es cierto, a mís las mujeres me encantan pero tengo que decir que cuando se ponen en plan "soy una mujer y lo siento se me está notando demasiado" me pongo un poco nervioso. Me refiero a esas ocasiones en las que ni ellas mismas se aclaran. Me gustan las mujeres fuertes pero también es cierto que los robots no tienen sentimientos. Un saludo :)

Wednesday dijo...

Muchas gracias por vuestros comentarios! La verdad es que creo que cada vez estamos peor! jaja

Por cierto Seño Q no importa cuan fuerte sea la mujer... tiene un punto tanta fijo... simplemente por tener parrus!

SARAY dijo...

Somos complicadas, si, pero no somos infieles por naturaleza como ellos, y cuando tenemos un desamor, muchas vuelven una y otra vez a tropezar con la misma piedra, y a otra les sirve de lección en la vida y se hacen fuertes... pero engañarse a sí misma no es la solucíon...

 

Me leen...