martes 17 de noviembre de 2009

FLORES PARA W* (versionando la canción popular de "Flores a María"





Aprovechando que Scott y Garance están de tourné por los Prycas patrios, como la Norma Duval por los “Punto Roma” ahora que ha regresado a primera plana del colorín, me voy a echar flores. Me echo flores porque para eso este, es mi blog y cuando me grita mi voz “víctima de Carine” tengo que saciarle el ego.





Para quien no lo sepa, amigos y familiares, Scott es el Pápa de los blogueros de moda; un nuevo dios de la cultura pop. A mi forma de ver, el éxito de Schuman, no radica en ser el pionero en retratar los looks de la gente de la calle, y en priorizar el streetstyle frente a la tendencia de pasarela, sino en ponerles cara al backstage de la moda.







Fue él el primero en retratar para colgar en la red a las Alt, Roitfeld, Lanphear, y Simmons y por tanto fue él en descubrirnos el auténtico look de la moda, lo que realmente llevan las que nos dicen que llevar. Atrás quedaron actrices y princesas, las estilistas y periodistas de moda son los iconos de estilo de esta década que pronto terminará. Su estilo ha invadido desde los desfiles de costura a tiendas low cost. Si por algo se caracterizarán los 00’ será por el estilo voguette y su descubridor será Scott Schuman, The Sartorialist.







La ironía y frivolidad que tiene la moda, es que las que ahora son estrellas, en un principio eran retratadas por Scott porque eran “gente normal” con carisma espacial, porque el hilo principal en los comienzos del Sartorio era el carisma, que podía estar en las piernas de Geraldine Saglio, en la barba de un rabino o en el atuendo que se ponían para jugar al beisbol unos niños en Harlem.








Salir en el Sartorio te convertía en alguien especial.








Cualquier bloguero de moda, cualquiera, porque todos nosotros llevamos una Bárbara Martelo en nuestro interior, se arrancaría de cuajo su uña del dedo gordo del pie izquierdo por salir en Sartorio… aunque no lo confiese de manera anónima en su blog. Porque si, todos nos sabemos la oscura historia de que existen personas que han pagado a Scott para salir en su blog y todos también sabemos que cada vez son menos las personas anónimas que aparecen en él, y si, todos criticamos el aburguesamiento que ha sufrido The Sartorialist, pero también todos somos fruto de nuestro tiempo, y buscamos nuestros cinco minutos de gloria… si no, no tendríamos un blog de moda, lo tendríamos de jardinería.







Hace un año contaba yo, que me sentía fatal (tremendista) porque se me había hecho el culo Pepsi, cuando la dueña de la tienda más chanchi de la muerte de la ciudad en la que vivo, había alabado mi forma de vestir diciéndome que parecía sacada del Sartorio. Pues bien, resulta que hace diez días, me fui yo con la máama (leer la tilde donde corresponde) a París, y estaba yo intentando averiguar cómo cruzar hasta el Arco del Triunfo; porque a veces una demuestra que en realidad es muy de pueblo y yo no veía el paso subterráneo, yo quería cruzar a lo loco y de la mano de mi máama; cuando de repente se me planta delante una taiwanesa (era taiwanesa y no china ni japonesa porque le pregunté por su procedencia) y me dice que si me puede sacar una foto. Yo le pregunto qué porqué y ella me responde que porque soy muy mosna y voy muy mosna vestiá. Total que la taiwanesa no era Scott, ni yo Pelayo (ja ja) peroante tales argumentos no podía negarme a que me hiciera una foto y luego me hice yo una que ella, sus amigas y mi máama que aunque no es una víctima de Carine le hizo mucha gracia la situación .







Luego me sentía un poco culpable y un poco gilipollas y un poco encantada, a qué negarlo, y vislumbre mi momento, así que aprovechando que tengo un blog …


“On the streets… tulleries, Paris”



… vi la foto!

Lo sé, esto es ridículo. Pero la moda es un bicho ridículo al que todos alimentamos.


P.D Estuve en Colette. Merece una entrada aparte pero decir que entre mis manos tuve el libre del Sarto. En París no costaba 19 euros como aquí, costaba 30. Y evidentemente no me lo compre porque a mi forma de ver no merecía la pena…

lunes 19 de octubre de 2009

LOVEFOOL: Seguro que lo valgo

“Lovefool” The Cardigans

“Querido, me temo que nos enfrentamos a un problema
Tu no me amas más, lo sé
Y quizá no hay nada
Que yo pueda hacer, para hacerte que lo hagas
(…)
Pero yo creo que tu me mereces”


- Jipi: “Que si W*, que sí, que ya lo verás, que vamos a …”
- W*: “Jajjjajajjjajjja”
- Jipi: “Hay que ilusionarse con las pequeñas cosas; cómo el paseo en bici y que me toque el pelo. Si pasará de mi, no lo haría ¿o acaso si a ti no estás interesada le pones
ojitos a un tío? No, no lo haces; pasas directamente (…) así que voy a ir a por todas; a darlo todo”
- W*: “¿Tienes un plan?”
- Jipi: “No, no lo tengo, pero voy a darlo todo”
- W*: “Seguiré tus pasos y me los aplicaré”
- Jipi: “W*… te quiero… un besín”
- W*: “Noooooooooo ¡¡Me ha dicho un besin!! Jajajaja ¿Qué te está pasando? Jajaja (…) yo también”






Volviendo a mi tema recurrente, porque sinceramente, paso olímpicamente de hablar sobre la moda y sus circunstancias, aunque si, podría hacer una pequeña lista sobre mis colecciones favoritas para el próximo verano, encabezadas por Chanel; disertar el porqué todas las voquettes (Paris y al rededores como Dasha Zukova) están embarazadas, que creo que es porque la barriga, y digo sólo la barriga está de moda y si no echarle un vistazo al desfile de Jean Paul Gaultier, que estas no dan puntadas sin hilo y viven por y para la tendencia, para crearla o llevarla, o ni eso, que se yo… ¡lo que me divierten las chicas Vogue Paris! Tan inquietantemente feas, distantes y serias, todas menos la Barbieri; y lo bien que parecen que pasan de posar ante Scott o Garancé.






A mí en el fondo me encantaría ser un esparrago soso y serio con una larga melena azabache y un Rolex en la muñeca, pero soy más superficial y prefiero potenciar mi aura virginal, que es como la acidez, te mata lentamente, pero hay que aprender a convivir con ella.





Por cierto la que me tiene muy harta Emmanuel Alt, bueno harta no, enfadadísima porque manda pelotas el estilismo del desfile de Balmain y sobre todo, manda pelotas el de Isabel Marant. Que de Balmain ya paso; paso incluso de la contradicción imperiosa que me suscita el odio hacia la misma oda repetitiva, esta vez militar y a la vez el deseo profundo de querer una camiseta bordada (ahora rota), pero de Isabel Marant no paso. Me resulta vomitivo. Es como cuando los del Elle, Marie Clarie, In Style y demás revistas basura, que la gente tiende a etiquetar como “de moda” pero que son simplemente femeninas, te ponen la foto del desfile de Chanel como “inspiración” y al lado la versión de Zara. No es lo mismo. Que yo sepa, buceando entre las colecciones de Isabel Marant desde 1994 (no las he encontrado todas pero bueno) y comparando con lo que Pierre Balmain hacia, se ve desde luego que Monsieur, no es la inspiración de la parisina Marant. Todavía Marcel Rochas por aquello del encaje y el broderie, mira hago el esfuerzo y me lo trago, pero Balmain no. Aunque nada tiene que ver el este Balmain con el auténtico, que se perece más a Cavalli… y lo dejo porque voy a empezar a jugar a los diseñadores encadenados y eso es un coñazo. El caso que pido la cabeza de la Alt como estilista de Marant.



Y de paso pido la cabeza de Yolanda Sacristán como directora de Vogue España, porque me parece de juzgado de guardia que le de a la señorita Artiles un edito con entrevista en el número de Noviembre. Lo de la Artiles es la gota que colma el botijo, tras las portadas de Lindsey – ahoradiseñadoradeUngaro – Lohan, y Charito Piedra en versión dominatrix. A parte que la calidad de los contenidos a disminuido ya notablemente. Es que ¡Qué será lo próximo!
¿Kira Miró? ¿Carolina Cerezuela? No, si va ser verdad el rumor ese que corre por la red de que Condé Nast quiere comprar Elle, en España la fusión se está haciendo patente.




Y no sigo porque me enveneno, y ya lo he hecho demasiado la semana pasada. Esta semana me toca ser Bridget Jones optimista.

Existen dos versiones de Bridget Jones, la que cantaba “All by Myself” en pijama y con el pelo sucio para olvidar que sus días terminarán tras ser devorada por mastines en la soledad de su piso y la que se embute en un vestido rompedor para conquistar a su canalla pisoteando a todas las metro ochenta de largas piernas.



Esta semana soy la segunda.





Lo sé, estoy pesadita. Pero ya lo avise en mi segunda entrada del blog: soy una obsesiva neurótica. Soy Mónica. Y a mi ahora lo que me preocupa son el amor idiota y el paso del tiempo. Y lo digo así sin tapujos ni medias tintas, si total; aquí ya nos conocemos todos y tenemos muy claro que el lomo se parte en rodajas, que el amor es una enfermedad crónica que no se cura con el tiempo, se busca o se huye de él, pero siempre está presente.





La cuestión del paso del tiempo, es cuanto menos preocupante porque el otro día he descubierto que soy una ñu vieja. Porque sólo a mí se me ocurre ir a una fiesta universitaria un jueves a las 12.30 de la mañana, que estaba fuera de lugar totalmente porque allí todo el mundo llevaba el número 1991 escrito en la frente. De una juventud que daba asco vaya, que cuando el DJ pinchó el “Let’s get loud” de Jenni la del Barrio, las únicas que berreábamos la canción éramos las tres ñus borrachas que vigilaban la puerta, mientras bailaban como las madres en las bodas: moviendo la cadera al compás y poniendo boquita de piñon.




“Lovefool” me gusta desde siempre. Y hasta hace bien poco no me había dado cuenta de la primera estrofa es algo así como el resumen de mi vida. Y es como yo, aparentemente naïf pero de un profundo humor negro y un potente sabor amargo. Esta canción habla de una chica que pide una oportunidad, no porque crea merecerla sino porque está segura que ella lo vale. A mi es una cosa, y ahora no hablo del amor, que me pasa desde que tengo conciencia de mi misma; sé que no sirvo para muchas cosas, pero para lo que creo en mí, pido una oportunidad.




Hace un ratito, mi Jipi, que está optimista me ha dicho:




“Hay dos opciones: que le guste mi personalidad o q no... barajaremos q por
supuesto le voy a gustar (…) si es que yo se, que el fondo le gusto. Soy como un
virus: estoy en fase de latencia y aún no he causado enfermedad”




y ese es el resumen de Lovefool: No tengo un plan, pero te voy a encantar, así que no te vayas y quiéreme, porque voy a gustarte.






No, no tenemos ningún plan porque nunca lo hemos tenido y porque no somos convencionales, porque somos excéntricas y lo que más nos gusta es que nos lo diga. Como la canción que llora, reza e implora que la quiera, pero no por desesperación sino porque cree en sí misma. Es una obviedad y quizás sea cierto que el mundo no está preparado para ello. Hace no mucho alguien me dijo que hay que ser un chulo y echarle cara para conseguir las cosas. Y tiene razón. Todo es cuestión de actitud. Bridget encandiló a Daniel Cleaver y Mark Darcy el día que se dio cuenta que les iba a gustar… y nunca tuvo miedo a hacer el ridículo porque a caso ¿No es el amor idiota?




FOTOS: "The Other Side of The Summer" Steven Meisel. Vogue Italia Junio 2003

jueves 8 de octubre de 2009

DE CÓMO UNA JOVEN CON FUTURO PROMETEDOR PASA A SER BRIDGET JONES

“Highway to hell” AC/DC



“Don't need reason, don't need rhyme
Ain't nothing I would rather do
Going down, party time
My friends are gonna be there too”



La primera vez que leí “El diario de Bridget Jones” llegue a la conclusión de que Bridget era una loca desequilibrada, obsesiva, metepatas y algo patética. No, muy patética. Patética porque su vida en vez de girar en torno a ella, giraba en torno a su peso, al chocolate, al sexo (o a su ausencia), al tabaco, a los hombres y a la cantidad de alcohol que injería a lo largo del día para olvidar:
- Su ausencia de sexo
- La indecente cantidad de chocolate consumida
- El peso que le había hecho aumentar la cantidad indecente de chocolate consumida
- El número de cigarrillos fumados para aplacar la ansiedad generada por el peso y contrarrestar el subión glucémico causado por el chocolate (artífice de todos los males)
- Y sobre todo (enlazando con el primer punto de la lista) para olvidar lo olvidada que la tenían Daniel Cleaver y Mark Darcy.

Patético.

Años más tarde he descubierto que Bridget Jones no es un personaje de ficción, Bridget existe. Existe en el interior de cada mujer que conozco. Es más, existe en el interior de cada mujer que conozco, cada gay y algún que otro hombre heterosexual (que de vez en cuando saca la lesbiana que lleva dentro).





Si yo tuviera que hacer una lista resumen de mis días, incluiría apartados como: lo cantidad de gorda que me siento en porcentaje (proporcional al número de pensamientos autodestructivos); el número de tazas de café consumidas (que es saciante); el número de onzas de chocolate y/o galletas o en su defecto cereales, que contienen el graso elemento (directamente proporcional a lo gorda que me siento y por tanto al número de pensamientos autodestructivos); el número de veces que he actuado de espía, número de conversaciones en torno a los hombres y el pensamiento masculino… que sería la cifra más alta.

Todo esto viene a cuento porque quería yo contar el cómo y porqué esta pequeña rubia se entorzó el sábado… por solidaridad (por solidaridad con todas las Bridgets Jones del mundo, el patetismo reinante y con Summercat que bebía para olvidar que su señora le había dejado)






VIERNES DOS DE OCTUBRE DE 2009.


Tras haberse pasado cuatro horazas sentada delante del televisor, mientras se ponía tibia a galletas Príncipe con Cola Cao (chocolate al cuadrado) pensando como lo de ser perdedor es algo muy español, algo así como la pereza, la impuntualidad y la eliminación en cuartos de cualquier campeonato, y a pesar de ser viernes noche, a la pequeña W* no le apetecía nada salir.

00.00 Horas, sofá del salón de la PensionDeMiCasa: La pequeña W* con el rímel corrido y el pelo sucio, la jipi con pijama y gafas de ver sin cristales reducidos, Su cosiendo botones (diecisiete para ser exactos). Enfrente de ellas Jorge Javier Vázquez en la tele, entrevistando a Carmen Lomana mientras Belén Esteban le pedía un vestido y JmE, el amigo gay, sentado en una silla con su perra Fivi. En genérico, tres chicas solteras en la primera mitad de su veintena con la carrera ya terminada una a punto de ser doctora en lingüística, otra camino de serlo en odontología y la tercera opositando a grupo A, viendo un ridículo programa rosa, comiendo galletas Príncipe y hablando de hombres con su amigo gay, mientras juegan con su perra, que es una consentida porque a la pequeña W* un buen día se le ocurrió darle solomillo. Vamos, que entre las nueve amigas solteras de mi madre que se compraron piso unas encima de las otras en el mismo bloque y comparten gato y nosotras existen diferencias sutiles e insignificantes:

- El amigo gay
- El gato
-La gravedad aún no ha hecho estragos en nuestros cuerpos (lástima de cuerpos mal aprovechados)





SÁBADO TRES DE OCTUBRE DE 2009
18.30 Horas. Tras pasar una mañana escalando en el rocódromo (si, nena, semos de un moderno jipiflautico que quita el hipo), a Su, W* y la jipi les dolía parte de su anatomía que desconocían que existiesen y pudiesen doler (a saber: lo profundo de la axila). Ocupaban los mismos sitios en el sofá, la jipi con lentillas en vez de gafas sin reducción y servidora con el pelo limpio (y brillante) era lo único que las diferenciaba de la noche anterior. Bueeeeno Su en vez de coser, planchaba (17 camisetas para ser exactos). Esta vez no había perro, pero si galletas Príncipe. El asunto tocó techo en el momento que interrumpimos la conversación (sobre hombres) para darnos cuenta de que “Cine de Barrio” había empezado y nosotras lo estábamos viendo. En realidad el asunto había tocado techo una hora antes cuando mi Jipi me cortó las uñas de los pies, porque yo ni se (me las corta mi mamá, puestos a contar miserias que más da que cuente esto)

Descritas estas dos situaciones lamentables, es lógico que bajara al Súper a comprar Vodka, y es lógico que me entorzara tras ello, porque justo en el momento en el que agarre mi botella de Absolut con amor, una púber de pelo largo rubio, se dirigió a mí DE USTED. Una novata pardilla nacida en 1991, me estaba llamando a MI de USTED. Una pava de 1991, ¡¡¡1991!!! En ese año yo ya leía. Cuando ella viene, yo me fui ya hace rato.








Si a la sensación de similitud con las amigas solteras (maestras para más inri) de mi madre, agravada por mi encontronazo con la novata en el supermercado, le sumos la llamada de Summercat, contando que su señora le había dejado y necesitaba beber (y otras cosas que no puedo escribir en mi blog) para olvidar; ya estaba liada.

Y la lié. La lié parda. Porque el vodka me sentó fatal y acabe durmiendo en mi propia agonía a las tres y media de la mañana. Igual que le hubiera pasado a Bridget. Aunque como había pronosticado mi jipi: “… si, si, saldremos esta noche… pero yo te digo con que me vuelvo… con Kebab”. Pero se equivocó, porque habían quedado galletas Príncipe en la lata.






FOTOS: "The Balenciaga Mystique" y Pablo Ruiz Picasso para Vogue USA por Irving Penn (R.I.P)

martes 8 de septiembre de 2009

BE IN VOGUE: PETER LINDBERGH





Steven Meisel es “El Padrino”, el “modelmaker”; niña desnutrida que toca, nueva it model efimera que rozará la gloria durante un año para volver a ser una cara anodina antes de cumplir la veintena. Él creó a las supermodelos, a aquel ramillete de chicas que lo hacían todo, cuyo nombre no necesitaba apellido y cuya imagen ensombrecía a la propia imagen de las firmas que representaban.




Lo curioso es, que la imagen más icónica de estas niñas, señoras ya por derecho própio, no la captó el objetivo de Meisel, sino la Nikon de Peter Lindbergh.
Cambió de década. Enero de 1990. Portada del Vogue Británico. Allí estaban Tatjana, Cindy, Naomi, Christy y Linda, en blanco y negro. El nuevo icono de la modernidad.
Un año más tarde, si en aquella portada salían sólo cinco, el editorial “Wilde Heart” consiguió reunirlas a todas: Claudia, Naomi, Linda, Cindy, Helena, Christy, Tatjana y Stephanie, en cuero negro. Inmortales. Para siempre
.





Otra medalla de oro que se le cuelga a Steven pero que en realidad es del señor Lindbergh, es el caso de Sasha Pivovarova. Mucho antes de que la primera campaña de Prada protagonizada por Sasha fuera fotografiada, Lindbergh utilizó dos veces consecutivas a la desconocida rusa para dos editoriales en Vogue Italia y Número, la campaña llegó justo después.







Peter Lindbergh es conocido como el poeta del glamur, pero para mi es el maestro del blanco y negro y el rey del desierto. La naturaleza muerta, es un escenario recurrente donde retratar delicadas imágenes llenas de fragilidad, tristeza y misterio, pero llenas de sentimiento, llenas de vida.








Nació en Alemania en 1994, y descubrió la fotografía tarde, a los 27 años. En 1973 comenzó como asistente del fotógrafo Hans Lux durante dos años, tras los cuales se independizó y empezó a trabajar por su cuenta, pero no fue hasta 1978 cuando publico sus primeras fotografías en la revista “Stern”. La publicación de aquella serie de fotografías, hizo mudar a Lindbergh de su Alemania natal a Paris, donde ha residido hasta la actualidad.







No voy a decir que ha trabajado para todas las revistas de prestigio, ni para todas las marcas que se precie. Ni nombraré a la cantidad de gente que ha retratado, ni los nombres de las chicas cuya belleza ha plasmado en papel. Ni sus libros publicados, ni premios ganados. Ni sus colaboraciones con Pirelli. Porque su poesía, la fragilidad de sus imágenes valen más que mis letras que nunca, por muy redichas que sean, alcanzarán su belleza.








Lindbergh se convirtió en mi favorito a partir de un documental sobre él. Vi como trabajaba, como utilizaba los escenarios. Le mostraron a él en su medio y sus imágenes. Y me cautivo. Bucee en la red y llegue hasta sus recientes editoriales con Jessica Stam, que por entonces era pelirroja y de mis favoritas. Las imágenes de un editorial de Stam y Lindbergh para Número estuvieron colgadas de las paredes de mi cuarto un año.









Soy egocéntrica, me creo que las letras de las canciones hablan sobre mi y que el mundo y el destino me manda mensajes subliminales. Las fotos de Lindbergh me cautivaron precisamente por eso, porque siento empatía por sus heroínas y musas y me veo reflejada en ellas. Quiero creer que las imágenes de mujeres que toma son yo. Me veo reflejada en esa fragilidad, en esa melancolía. Son reales.





Tienen vida, y eso es porque muestra defectos, porque utiliza muy poco el photoshop. Él para camuflar utiliza carretes en blanco y negro. Eso, en los tiempos que corren, donde Linda Evangelista es más joven que en 1990, es de agradecer.





No se si será el mejor, pero es mi número uno, mi favorito, el señor Peter Lindbergh.





P.D. Lindbergh, que se rodea de belleza, cuyas imágenes no son nada underground, que trabajó más que nadie en la época del “heroin chic”, fue el que mandó a la-que-no-trabaja-por-guapa Judith Mascó de regreso a Barcelona a anunciar donuts… sin comentarios.





P.D 2. Resulta que es el aniversario de Vogue Alemania y han hecho tres números para celebrarlo. Tres número enormes. Uno elaborado por Karl, otro por Weber y otro por Lindbergh. Dos de tres de mis favoritos… y yo sin saber alemán, ni cual me compraré…




martes 1 de septiembre de 2009

LA IMPORTANCIA DE SER UN CHULO



JA*: “ ¿… y están buenos?”
W*: “¿? Que se yo… ¿por?”
JA*: “Porque si son feos da igual donde nos pongamos, lo importante es el sonido… ahora si son guapos, hay que coger buen sitio, no voy a perder un día de estudiar en valde”
W* - tecleando en google “Vetusta Morla -: “psss cuatro si; dos no”
JA*: “Vale… vale… eso es importante”


Lo sé, estoy pesada. Pero sinceramente no me apetece escribir sobre las revistas de Septiembre porque Cocaine Katie es protagonista de todas y en las que no, sale Lady-no-sin-mis-bragas-es-más-sólo-llevo-bragas-Gaga; mucho menos sobre las campañas de otoño, porque son todas una porquería que me aburre, ni sobre la Fashion Night Out, que desde aquí preconizo será un desastre y si no al tiempo; ni sobre lo soberbia que estuvo la Wintour en el show de Letterman. Tampoco sobre La Esteban (y mira que soy fans) porque para eso ya está el “Sálvame Diario”. Así que me voy a dedicar a hablar de chulos.


Sinceramente. No sé desde que punto tratar este tema, si con retranca festiva (para chula yo) o sociológico intimista. Tengo para todo y puedo darle a cualquier palo. Para chula yo.


El otro día decía, que la tendencia era “volver a los orígenes”. Que no lo digo yo que lo dice mi jipi. Y fíjate tu por cuanto, ella lleva de regreso a la gruta año y medio, y es esta temporada cuando Miuccia Prada se saca de la manga un desfile inspiradas en épocas de antaño, donde el más hombre, era el que la falda le permitía mostrar más pelo. Lo que yo digo: una creadora de tendencias nata.


Decía yo también, pero todo en boca de mi jipi, que yo soy una víctima de la moda y por tanto no tengo criterio, que pasada cierta edad mental te empieza a gustar los hombres de verdad, con pelo y sin pamplinas. Con pelo, sin pamplinas y mucha chulería. De esos que ya existían en las épocas que han inspirado a Miu. Sin evolución. Simplismo puro. Simplismo sin género.


Todo, porque como llevo sosteniendo desde que empecé este blog, las chicas somos tontas de base. En el tráiler de “¿Qué les pasa a los hombres?” la frase reclamo es: “Si no te llama, si no se acuesta contigo, es que no le interesas”. Ya sólo por la frase, he declarado a esta película de interés científico sociológico. Pero me he asegurado. El director es un hombre. Por lo que no es una peli sesgada por la visión enredada de dobles sentidos femenina. No. Es pensamiento masculino. Es simplista.


Rechazo y chulo van parejos. El niño bueno no rechaza porque es un caballero y no hiere nunca a una dama… aunque no le interese. El niño bueno es perfecto porque es empático. Y llama y se preocupa. Y aunque no tenga interés amatorio, sus principios le impiden pasar de una chica. Pero el mundo está lleno de chicos demasiado buenos que carecen de interés, no ya amatorio, sino sexual para el género femenino y todo porque no tienen chulería. Lo dicho las chicas somos tontas. Tontas y simples (por eso Miuccia Prada propone una colección inspirada en antaño: porque estamos en crisis y asi vende más).


El porqué un chulo triunfa. El porqué un chico tiene que ser un chulo es bien sencillo. Irracionalmente la chulería lleva pareja confianza y seguridad en uno mismo y eso, es lo que más le pone a una chica. Es por eso por lo que la señorita Jones prefiere a Hugh Grant en lugar de a Colin Firth o porque triunfan Dylan y Peacy más que Brandon o Dawson. Y el porqué Alfie, a pesar de estar quedándose calvo, se las lleva a todas.


Pero no se equivoquen caballeros que toda arma tiene un doble filo y si no va parejo a la inteligencia, se queda en patetismo que sólo triunfa con las que aún más patéticas.


El Santo Grial del Juego del Amor está en que a las chicas nos gusta que nos hagan buscar el azúcar fuera, que nos hagan comer chocolate.



Es por eso que las mejores baladas de amor las escribe Dylan y no Carlos Baute.

“Cuando llores al amanecer
Y no haya quien te pueda consolar
Te abrazaré hasta la eternidad
Y te haré sentir mi amor”
Bob Dylan.


FOTOS: Chulos favoritos y la campaña Otoño/Invierno 01 de Miu Miu por Steven Meisel.


martes 25 de agosto de 2009

BOQUITAS PINTADAS I

María Vela Zanetti es la Suzy Menkes española o al menos lo que más parecido a la "jefa" Menkes. A parte de escribir una columna semanal sobre el estilo de un personaje en cuestión cada semana para Yo Donna, de un tiempo a esta parte escribe "la cruz" de la protagonista de la portada. El poli malo. Su papel. Lo que a ella le gusta.

La Zanetti es lo único que se salva del Yo Donna, que no es más que un Telva semanal, vamos, permitanme la groseria; una mierda.

El sábado pasado la chica dorada copaba la portada y la Zanetti le cosió un traje acorde con su ego; grande:


"Yo en cambio opino…
… me enchilé.

En este enésimo esfuerzo de promoción, Paulina repite el mensaje: lujo, sexy, ¿feminismo? Está un poco pasada de picante, pero el chasis resiste. Encaramada en un descapotable retro, con sus todavia admirables piernas en primer plano embutidas en un short de pailletes y la melena dorada virando a caoba claro, a su habitual maquillaje de estrella le falta transparencia, y ese fallo garrafal, indigno de una fashionista atenta, le echa años encima. Los suyos los lleva como
siempre: un descaro entre pijo y telúrico. Es estauna combinación que arrasa en las fiestas de la jet española - ¿Hay jet en España? – y que sobre el escenario queda borrosa, increíble. Y es que, paradójicamente, Paulina, vestida divínamente fuera del escenario, porque además tienen un cuerpo gracioso y huesos delicados, sobre las tablas parece el camión escoba. Cuando se pone pop, va siempre 10 años por detrás de Madonna: si vende mexicanadas, no le llega al talón a Chavela Vargas, y para levantar a los caballeros de su silla le falta la gracia barriobajera de Shakira. Urge un cambio de look: demasiado Cavalli, demasiada Ibiza, demasiado nada. Los años si le han perdonado de momento, aunque el estilo Miami Vice, es muy traidor, a poco que no exudes una animación desbordante las 24 horas del día, roza peligrosamente el Miami Bitch. Nada tengo en contra de las lobazas, pero para convencer en ese registro, a esta chica, o le falta ordinariez, o bien le sobra su señora mamá o su señor marido. Sobreprotegida, adulada, mimada,Paulina hace tiempo que simula ser una niña mala, y no cuela; como mucho caprichosa. Tampoco su vena espiritual convence, y su feminismo de guardarropa irrita. Su imagen estelar, trágicamente, cada vez se impregna cada día más de la ñoñería insoslayable de las letras de sus canciones; los conciertos parecen fiestas de fin de curso de un colegio del Opus Dei. ¡Por el amor de Dios! ¡Si a Karina se las escribían mejores! Como los malos cazadores, ella tira a todo lo que se muev, y ese mix, que maneja con soltura y mucho dinero a la hora de combinar unas salndalias de bota de Dior con un vestido cortina veneciana de Alberta Ferretti, o unos pantalones skinny con un chaleco masculino, en su repertorio de rancheras aguachirladas y baladas confesionales, insisto, desconciertan al público, que cadavez es más homogéneo y adicto a los mantras puros y duros. No sé qué podría hacer Paulina, tan mona, tan desgarrada entre la juerga y la profesión, sus amores y su egotrip, para salir de esta cansina encrucijad. Creo que seguir con las dos cosas que mejor se le dan: el shopping y las fiestas”



La foto es Hana Soukupova... evidentemente no voy a colgar a Pau en mi blog... un poquito de clase.

viernes 21 de agosto de 2009

SUMMERCAT IS MAKING OUT

W*: “… a buscar a su señora”
Jipi*: “… con menudo tono de normalidad lo dices”
W*: “Todo es normal, de manera natural… ya sabes (risas)
Jipi*: “Si hija, si, todo normal menos lo nuestro que no me digas, no es normal (más risas)”
W* - con tono sarcástico - : “Ya pero somos unas joyas…”
Jipi* - más sarcástica aún, si eso es posible -: “… y me pilas con la autoestima baja…”
W* y Jipi* – a coro -: “… ¡De resaca de domingo!”


Mi jipi es una creadora de tendencias nata. Lo dejó patente el día que se compró unos pantalones punk y empezó a adquirir una estética más cercana a los últimos SexPistols y a unos tempranos Depeched Mode, que a la Mari de Chambao. Mi jipi, ella muy visionaria, ya venía diciendo que el futuro estaba no el metrosexual, sino en el sector primario, en un regreso a los orígenes. En todos los sentidos. Ya decía ella hace tiempo, que quería un hombre que trabajase con las manos, un hombre de naturaleza, un hombre de pelo en pecho… bueno, esto último metafórico, añado yo; porque, aunque “donde hay pelo hay alegría” siempre existe un limite que está justo por debajo de la raya que marca la depilación femenina: un chico nunca podrá tener menos pelo que servidora.Los chicos y el pelo marcan irremediablemente el grado de madurez de las chicas. Me explico, cuando era adolescente yo quería chicos sin pelos indeseables, con el paso del tiempo me ha dado cuenta que no, que un hombre de verdad (como el de la canción de Alaska) tiene que tener pelo en las piernas. Es decir más cercano al mencionado sector primario que a Carlos Baute. Y un punto chulo. El tema de los chulitos y las chicas, daría para una tesis doctoral que dejo para otro capitulo. Ese es otro tema.

La vuelta a los orígenes que pregona mi jipi, como todas las tendencias, no sólo irrumpen en un campo, sino que sobrepasan fronteras y lo abarcan todo, es por eso este verano ha sido rural y adolescente. Vuelta al inicio. A una edad a la que ya podríamos irnos de postureo a Ibiza, hemos regresado a las fiestas de los pueblos y a los paseos por la diagonal. Y tan felices.

Y no sólo ha sido un verano de pasodoble, ha sido un verano callejero-viajero y de café, de piscina y helado. Del Castillo arreglaó, que vamos teniendo una edad y las canas pintan glamour y todo se adecua. De chupifrustis y de colegones. De “Ese hombre” que canta la gran Rocio. De echarle morro y de meterlo. Yo no, que yo fui a un colegio de monjas, pero ya dice mi morena de ojos verdes que “mucho colegio de monjas y…”. De la naturalidad y la normalidad. De making out y de Summercat.

Porque sin duda, Summercat es la canción del verano, que no vaya por ahí el pesado peliteñido de Carlos Baute pensando que su edulcorada canción es la canción del 09. ¡Como Quinqui con Lady Gaga mandaba yo al señor Baute a vendimiar a Francia!. No en serio, ¿a alguien le gusta esa canción? porque a mi me entran ardores y sudores de vomito cada vez que la escucho y si va acompañada de imagen me sale sarpullido. En Carlos Baute es en lo que se nota la crisis. Antes las rebajas de los almacenes Corty tenían por imagen a Nicole Kidman, George Clooney, Erin Wasson o Karolina Kurkova… ahora a Carlos Baute, ¿Qué será lo próximo? ¿Carla Goyanes? ¿Falete? ¿Belén Esteban?


Bien pensado Belén Esteban sería una imagen ideal de almacenes Corty, porque aunque ella es más de los Chinos seguro seguro, que cuando tiene que regalar para una boda o elegir un modeli para una entrevista se me va al Corty a la zona de fiesta de Formula Joven. ¡Que grande es la Esteban! Es en realidad un icono cultural patrio junto la flamenca, el toro, la Preysler o Pitita Ridruejo (de la que yo soy muy fans porque se le aparece la virgen). El tema Esteban lo dejo también para otro día, como el de los chulos y las chicas, porque yo me pongo a hablar de la Esteban y no paro, que a mi me encantaría tomarme un agua con Carine Rotfield (las voguettes no comen) pero también me encantaría tomarme un café con porras con la Esteban y hablar de Andreita y del precio del pollo.


Pero bueno, que estaba yo con Summercat con que era la filosofía de vida del verano más que una canción. Y la filosofía como la canción desaparecen con el calor, como mi morena de ojos verdes, que vuelve a África a mandarme canciones diarias que hablan de nuestras vidas. Tu la música y yo la letra y ya es fin de verano, que a sido tu verano y quedará Arcenillas city pero eso es piel de otoño.

Otra música y otra letra que enlaza con la teoría de la resca del domingo.


P.D Acabo de hablar con mi morena de ojos verdes que ya está con un 80% de humedad y que esta buscando en Internet como cargar la batería del coche, que uno de sus colegas le va a llevar las pinzas… lo que decía mi jipi del sector primario y los hombres que trabajan con las manos.