UN HOOLIGAN CON ZAPATOS DE TACÓN

Si te cruzas conmigo por la calle, pensarías que soy una chica normal. Soy una chica normal. Pero la chica normal con la que te puedes cruzar por la calle, no es la misma chica que escribe estas palabras que lees. La chica que escribe esto, es una de los múltiples personajillos que habitan en la mente de esa chica normal que te puedes cruzar por la calle.
Atendiendo a la personalidad del personajillo que escribe esto que habita en la cabeza de esa chica normal que te puedes encontrar por la calle, podrías pensar que tengo un espíritu que mezcla en la misma coctelera a Carrie Bradshaw y a Elvira Lindo, de periodista frustrada, obsesionada no sólo con los zapatos, sino con cualquier trapo que te puedas colgar en el cuerpo, con quien lo diseña, lo lleva, lo fotografía y lo vende.
Si sigues leyendo en lo venidero, quizás llegues a la conclusión de que en mi impera un halo superficial, obsesivo y egocéntrico, que puede más probablemente, que mi auténtico yo.
Pero toda esa hipérbole, cínica e irónica de la realidad en la que habito, es falsa. Es falsa porque en realidad, el cuerpo y la mente de esa chica normal que te puedes cruzar por la calle, está dominado por un inglés calvo del Arsenal que está deseando salir de ella y manifestarse en todo su esplendor.
Ayer lo estuve pensando, y llegue a la conclusión de que soy clavadita a Nick Hornby. Vale no soy inglesa…vale, no estoy calva…¡y vale, no soy del Arsenal!, pero vivo obsesionada con múltiples cosas (como Hornby). Recurrencias a las que vuelvo, vuelvo y vuelvo hasta que me canso de ellas…por una más fuerte. Si te das cuenta, esta es mi segunda entrada, y es la segunda vez que nombro a Nick Hornby (obsesión). Además, al igual que el grandísimo Hornby, mis obsesiones abarcan amplios aspectos de mi vida, siendo mayor el número de coincidencias con el escritor inglés. A saber:

-Hago listas. Muchas. Hago listas sobre todo. Sobre todo lo que se puede hacer listas. Es una manera de ordenar mi cabeza (y a mis voces). Una forma más de autoanalizarme. Listas de libros, de películas, personas, canciones, futbolistas, modelos, olimpiadas, fotógrafos, zapatos, bolsos, patos, portadas de Vogue…

-Mi vida está acompañada de banda sonora (desde ahora B.S.O.). Siempre suena en mi cabeza alguna canción. A veces de manera repetida (no ves que estoy obsesionada…de alguna forma se tiene que hacer patente). Cada persona (cada persona de la lista, se entiende) tiene su canción. Cada canción su momento y en algunos momentos, esas canciones hablan de mi (una vez más, obsesión). Y no me refiero sólo a esas cursis canciones de ¿amor? escritas para empatizar con cualquier corazón roto. No. Sino canciones tontas. Letras tontas. Nadie más excepto yo (y mis obsesiones) encontraría similitudes (o podría encontrarlas) entre “La Ramona pechugona” y mi vida (quien me conoce, puede dar fe física de ello), pero creeme, EXISTEN.

-Pero como no sólo de música vive Nick, yo como buena alma gemela, tampoco. A Nick parece darle de comer el Arsenal, y a mi, hombre no es que me de de comer el Real Madrid. No. Es que tengo un pequeño ultra que está deseando salir de mi (uy, demasiada gente queriendo salir de un cuerpo tan pequeño, demasiados problemas de espacio... Ahora que me doy cuenta; el súper grano que me ha salido y que no me deja vivir…¿no será uno de estos habitantes deseando salir, que en vez de buscarse uno de mis orificios naturales, se está creando uno propio? Por la magnitud de mi grano en cuestión, cualquiera llegaría a esa conclusión… sin estar obsesionado). De acuerdo, NO PUEDO COMPARAR MI VIDA CON LA TRAYECTORIA DE ÉXITO/FRACASO DEL MADRID, básicamente porque al Madrid mal que mal al final siempre le va bien y a mi…pues como a la mayoría de los humanos, regulero. Pero Hornby por más que haya escrito un libro lleno de paralelismos entre él y su equipo, tampoco puede decir lo mismo. Básicamente porque él vende libros como churros y el Arsenal… el Arsenal… es el Arsenal (que le pregunten a Nick, seguro que tiene una respuesta).



Pues eso, que si te cruzas conmigo por la calle, pensarías que soy una más…pero te equivocas. En realidad
soy un hooligan del Madrid calvo, obsesionado con los zapatos, que camina al ritmo de “La Ramona pechugona”.

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