Cinco


Si no es hoy es mañana o dentro de quince días. No lo sé. Aunque podría mirarlo. Por estas fechas hago cinco años escribiendo aquí. Temporadas muy productivas y otras de más barbecho pero son cinco años. 

Empecé esto el último mes de mi último año de la carrera, la última vez que tuve un ataque de ansiedad por la vida. De aquellas no tenía internet, había una red sin contraseña que me permitía una conexión justita si me acercaba a la ventana y elevaba mi portátil en el aire hasta lo que me daban los brazos. Y tan feliz. De aquellas, terminaba una etapa de mi vida que empecé con un miedo que llegué a controlar y que se transformó en una ansiedad que en ocasiones podía más que yo. Mi pequeño bicho interior. Una de mis voces. La oscura. Se fue mi persona favorita del mundo y de repente vi la realidad de la vida. Esa voz me atormentó durante tres años, iba y venía. A veces me hacia llorar, otras no comer. Unas veces se quedaba un rato y otras semanas. Pero esa voz mientras me angustiaba me ayudó a vencer el miedo a la vida que me acompañaba desde que creo, aprendí a leer y eso fue con tres años. Me convertí en una persona más social, más divertida y más a gusto en mi piel. Capaz de dormir sola, coger un avión para irme a Hungría, cocinar para más de 15, organizar una fiesta para 60 personas y estar sin pisar el hogar paterno tres meses. Parecen tonterías pero para mí eran pequeños grandes logros. A los diez años yo era un niña tímida, con 22 nadie usaba ese adjetivo para definirme… a no ser que me conocieses muy, muy bien.


Empecé esto el último mes de mi último año de la carrera. Un año glorioso aunque no el mejor de los que pasé en Salamanca. Me disfracé de ninfa y viaje a Cuba. Vi cómo Marta conoció al mejor chico de cuantos han pasado por su corazón. Canté aquella canción de Alaska y los Pegamoides a voz en grito por la Gran Vía, porque en ese instante era feliz, tan feliz como aquel 23 de Abril que olía a primavera. Me obsesioné con un chico y otro me plantó por mi antítesis aunque me dejó al mejor de sus amigos que hoy es el mejor de los míos. Compré aquellos botines negros que hoy aún guardo, de tacón infinito tremendamente cómodos. Vestido corto, tacón alto y pestañas negras, uniforme de batalla. Discutí con Elena porque quería dejar la carrera y lloré con ella a 1500 km de distancia por uno de esos amores que te amargan la vida.


 

Empecé esto el último mes de mi último año de la carrera. Aquel primer verano de la crisis y de “efecto Carbonero” aquel día que España jugaba contra Suecia y que yo me eche a llorar en la biblioteca porque en el fondo a mi no me gustan los cambios y aquello iba a cambiar. Lo que yo desconocía y por eso lloraba, era que el cambio era a mejor. 

Empecé esto el último mes de mi último año de la carrera, creyendo que me iba a Madrid pero me quedé unos años más. Los años en los que Joss y yo molábamos. Comencé a trabajar y me fui a vivir sola aunque Manué me visitaba y me robaba wifi para saber que donde tocaba Mónica Naranjo. Enriquecedor pero aburrido y por eso escribía (mucho) en el blog y por eso sólo duré un año hasta que me trasladé a la “Pensióncuestadelcarmen” dónde podían dormir cuatro pero a veces dormían diez. Donde de vez en cuando venía la Jipi y nos reíamos de nuestra estampa o de lo que es lo mismo “de qué les pasa a los hombres” con Susi que buscaba el amor incansablemente, y al final lo encontró en los brazos de “Culito” que una vez fue un poco mi Cupido pero seguro que él no lo recuerda y eso, eso es otra historia. Aquel par de años que nos dio por buscar la quiche perfecta cada miércoles que venía a comer mi socia y en el que descubrimos que es mejor tener una vaca a un tractor porque al menos daba leche y en el que un día me regalaron un tarro que lo cambió todo. En verdad ese tiempo fue el mejor tiempo.

























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Empecé esto el último mes de mi último año de la carrera, desparejada, con 45 kilos y mejor perfil para las fotos. Hoy la crisis es mayor, tengo cuatro kilos más encima y una piel de peor color. No trabajo para otros sino para mí. Me enfado más y echo de menos a mucha gente. Sobre todo a Ro. Sobre todo a Vicky. Pero he descubierto quienes son de verdad mis amigos. Soy más pobre pero tengo más vestidos y el chico del tarro no me deja que tenga miedo de nada aunque debo tenerlo porque ya no soy capaz de dormir sola. Cuando empecé esto, el último mes de mi último año de la carrera, era más anónima y hoy más virtual. Empecé siendo una bloguer de moda, puede que prometedora y conocí a gente que me enseño muchísimo y sin saberlo me ayudó más, gente que hoy por desgracia ha cerrado sus blogs. Nunca tuve pretensiones y hoy tampoco las tengo, más que estar por aquí, hablando de lo que sea porque todo es moda, al menos cinco años más.       


                                           

FOTOS: “Paris” por Peter Linbergh. Harper's Bazaar USA. Enero 2003

10 comentarios:

boticariagarciagarcia dijo...

Todo el mundo te ha dicho cosas bonitas así que yo seré la mala y te diré que es una pena que con lo bien que escribes, jodía niña, te dejes caer tan poco por aquí.

¿Sabes lo que he pensado después de leer tu post? En que debes de haberte quedado como dios. Y con razón.

Molas Wed. Enhorabuena

El mundo de Emily dijo...

Tengo que decirte muy sinceramente que tu post es una de las cosas más bellas y sinceras que he leído un mucho tiempo. Te entiendo lo de las voces de tu cabeza, los ataques de ansiedad, el no poder o querer dormir sola... la vida es dura y los cambios aterradores, pero debemos atravesarlos, mejor acompñadas pero siempre sabiendo que podemos hacerlo solas. Sigue con tu blog que me encanta leerte. Felicidades por TODO..! Sobretodo por conocerte, algo que a mí me ha costado mucho hacer (creo que hoy me conozco un poco mejor)

Wed* dijo...

- Grem, me he quedado agustisimo. Tu si que molas.

- Emily Seguiré hoy pienso hacer cambios. Dior me pille confesada.

Alex Robles dijo...

Me encanta, me encanta, me encanta. Que grande que eres, cada día soy un poquito más fan de ti.

http://alexurbanpop.com/

Brisa Lima dijo...

Chocaría infinitamente contigo.
Tu Jipi que te quiere con todo su corazón...

gratis total dijo...

yo estoy de vuelta, y con ganas de leerte mucho mucho

Rebeca dijo...

Bueno, no se muy bien como empezar el comentario...te sigo desde hace algo de tiempo y me encantan los temas que tratas y cómo escribes. Pero con este post,con este post te has superado, tenía que decírtelo. He vuelto a entrar muchas veces a lo largo de la semana para releerlo. Puede que simplemente yo esté sensible, pero has conseguido que me emocione, y eso no es fácil en los tiempos que corren. Mi más sincera enhorabuena Wed,

Rebeca.

Di dijo...

Cómo molas Wed

Wed* dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios.

Di, tu molas más.

Rebeca muchísimas gracias por tus palabras, de verdad.

CarmenGallard dijo...

lo "normal" hubiera sido encontrar tu blog, engancharme e ir descubriéndote poco a poco en otras redes sociales, pero no ha sido así.
Hoy he entrado para leer las voces de tu cabeza, quizás no lo había hecho antes por aquello de que todos los blogs son iguales, cosa que he comprobado que NO.
Escribes muy bonito, escribes muy sentido y eso se transmite. Este post me ha emocionado especialmente porque el año que viene comienzo una nueva etapa en Madrid (como esa que tu viviste)y tan sólo espero vivir cada momento como puedo deducir de tus palabras. Gracias por compartir tu experiencia, gracias por recordarme que voy a estar donde quiero.

 

Me leen...