Zapatos y sueños

Hace ya algún tiempo, en uno de esos maravillosos libros de la editorial Gustavo Gili, leí que las mujeres compran zapatos, bolsos y accesorios para conseguir su sueño.
Me explico. Cada firma de las consideradas “de lujo” o al menos cada firma que (aparentemente) no se dedica a fusilar colecciones, sino que cada temporada “crean” algo nuevo, enfoca todo su marketing en un tipo de mujer. Así no es lo mismo la mujer Prada, que la mujer Gucci o la mujer Oscar de la Renta o la mujer Maje. Si pusiéramos por separado los jerséis, faldas, zapatos y bolsos de cada marca por separado, no tendrían identidad y no serian más que jerséis, faldas, zapatos y bolsos destinados a cualquier mujer, pero, al elaborar un look, esos jerséis, faldas, zapatos y bolsos adquieren identidad y conforman un ideal, de tal manera que una mujer al ver ese look de pasarela (o catálogo) que evoca un tipo de mujer, se siente plasmada en esa chica de la foto y quiere ser ella. La forma más sencilla de ser esa chica sería comprarse esa penda que la chica lleva. En la mayoría de los casos esas prendas son inalcanzables por los precios, pero también porque si esa mujer que ve el look en esa revista se probara ese vestido que le haría ser esa chica, no le quedará como a la chica de la foto y por tanto ya no sería esa chica. Resumiendo las mujeres normales no tenemos el porte de Carmen Kass y el pelo de Giselle… y lo sabemos.
En cambio un pie del 38 siempre será un pie del 38 y esos zapatos de pasarela de un pie del 38 queda igual en Natasha Poly que en cualquier chica. Es por eso que los zapatos y bolsos se convierten en el instrumento que nos ayuda a convertirnos en esa chica, porque no entienden de tallas y kilos y por lo que las mujeres los compramos indiscriminadamente sin necesidad. Y eso independientemente de si queremos ser una chica Prada o entramos por necesidad en Zara. A lo mejor ese día es uno de esos en los que te sientes digamos, hinchada, y con nada te verías bien, salvo con unos zapatos o un bolso y encima la adrenalina se dispara y el humor por estar, digamos, hinchada, mejora, y vuelta al bucle de porqué las mujeres almacenamos zapatos y bolsos sin necesidad, porque todos los caminos llevan a Roma.
Yo soy una de esas chicas. Bueno, yo almaceno de todo, pero eso es por mi vacio emocional, colecciono ropa por no beber.
Ayer, LuciaBe en su blog recomendaba “Las pistas de estilo” de Andrea Amoretti, en una de estas, Andrea dice que todo buen look comienza por los zapatos. Esto yo ya lo he oído mil veces y más cada vez que leo una entrevista con la Taylor Tomasi Hill del momento hace mención a ello y no hay más que ver los inicios de JakandJil para ver que lo mejor de esas editoras son sus zapatos y que todo está construido en torno a ellos. Todos de tacón y aquí es donde yo fallo.
Tengo zapatos de tacón increíblemente preciosos y de los que estoy profundamente enamorada (para los de la generación 2.0: No me pueden gustar más) Zapatos que guardo en sus fundas en sus cajas que a veces abro sólo por el placer de verlos y saber que son míos. Mi sueño. Zapatos que no me pongo por su tacón. Y es que yo con tacones paso más frio. Igual que sin gafas no oigo. También en verano paso más calor.
Yo soy capaz de vestirme increíblemente bien por las mañanas en menos de cinco minutos (aca la APIA) y que no sea perfecto justo porque lo remato o con mis socorridas botas planas en todas sus versiones o mis bailarinas igual de bonitas pero que no son lo mismo que esos tacones que duermen en cajas.
Mi sueño para ser esa chica es acostumbrarme a calzarme a diario sus zapatos, pero es que yo, para bien o para mal soy una chica real.



Mis propios sueños

17 comentarios:

Sonia Martínez dijo...

Me he sentido muy identificada, me pasa excatamente lo mismo, y lo que hago ya (y es una pena) es comprarme cada vez menos zapatos de tacón, a veces ya ni los miro. Me gustaría ponérmelos, pero ni tengo costumbre ni puedo porque voy andando a todos sitios y me doy unas palizas que para qué, así que en esas estoy. A ver si nos animamos y hacemos un esfuercillo de vez en cuando!

marcLovesMaleModels dijo...

Me has recordado muchísimo a la película "In her shoes", aunque no te imagino como Toni Collette :D

Un saludo.

Wed* dijo...

Gracias Sonia! Si yo el esfuerzo lo hago, pero a las dos horas estoy harta.

Marc, la he visto! No me acordaba! No, no soy como Toñi Collette y no me hables de ella que anoche vi "la boda de Muriel" jaja

Miss Primark dijo...

Hija, qué alivio leerte. Resulta que yo a oscuras no oigo y la gente se muere de la risa...

Al fin sé que no estoy sola.

ELEGANCIA EN VERTICAL dijo...

Los sueños pueden hacerse realidad y en tu caso es bastante sencillo: Sólo tienes que sacar los tesoros de su cajas en lugar de volverlos a guardar y ponértelos en los pies.

¿Frío o calor? "para presumir hay que sufrir"- ya lo decía mi abuelita...¡Y cuánta razón tenía!

Con el tiempo se sufre menos, porque tea costumbras atus tacones y ya no te producen ni frío ni calor sino tan sólo el placer de llevarlos puestos y esa seguridad que los hombres no comprenden, porque los zapatpos bellos de tacón se hicieron para las curvas de las mujeres.

Un abrazo.

Madi dijo...

Los redonditos me flipan! Yo soy una fetichista de zapatos y este año he conseguido encontrar unas botas de megataconazo, de mi royo y con las que consigo andar... Seré mamá, pero a clase voy divina, romera, pero divina!!!jajaja. Besicos reina mora!

Chio dijo...

Wed* los zapatos de tacón tienen un punto muy especial. Yo todavía recuerdo mis primeros "tacones" unos mocasines azul marino con punta y tacón de 5 cm. Hoy me parecen un par de zapatos de viejecita, pero en su momento fue lo máximo que mis padres me permitieron a mis 16 años.
Yo confieso que la mayoria de de mis zapatos los he comprado sólo porque eran preciosos, nunca me he parado a pensar en cuanto los iba a usar, aunque te aseguro que los uso y los disfruto.
De todas formas tengo algún que otro par que cuando los saco de la caja, me gustan tanto que me organizo toda la ropa del dia siguiente para ponermelos y al final, por la mañana temprano termino con otro par más feo pero más cómodo llamalo pereza.

Chio- Que en tu honor, se va a poner tacones mañana, espero no resbalar con la nieve.

Sílvia dijo...

Me siento absolutamente identificada con lo que explicas: ... me enamoro de taconazos imposibles que me duran años y años a fuerza de ponérmelos en contadas ocasiones, a causa
mi daltonismo militante: me encantan los zapatos de colores imposibles, que combino con un luc tódenegro (total black look)Pasados unos años retiño de un color más convencional y hops¡ reestreno ...
Cada cual tiene sus aficiones ..

Wed* dijo...

PRI yo te digo que sin afas no oigo, y eso es asín y con acose pao frío.


Aranzazu yo no se presumir en tacones y el que ando fenomenal, no e llevan a mi sino yo a ellos. Pero para las BBC cumplo el protocolo y me los calzo dignamente hasta el final.

Madi, y ahora con a nena te los calzas!? Si lo haces eres mi idola de aquí a a eternidad.

Chio, valiente tu!

Silvia te sienta de maravilla el nuevo luk, ahora si te digo, que si no voy antes por la APIA no te reconozco.

Yita dijo...

Yo sin gafas no oigo y aun por encima me mareo, ando como atontada y no me entero de nada.
Lo de pasar más frío en invierno y más calor en verano... creía que estaba loca hasta que te leí!
Además el medio tacón no me gusta, o plano-plano o alto-alto, medias tintas no... y claro, es todo peor! Aunque este invierno se me están dando bastante bien los botines por el tobillo, para el frío vaya.

Wed* dijo...

Yita yo tampoco soy de medias tintas...

Ana dijo...

Pues soy una tía muy rara, porque casi todo el calzado que me compro es de tacón y lo llevo siempre. Por mi trabajo me acostumbré a llevarlos y ando bien con ellos... lo raro en mi es verme de plano, salvo cuando llevo las deportivas (con el chándal, ejem).

Lo de rara lo digo porque me compro muchos zapatos de tacón(azo) pero no soy precisamente una apasionada de los zapatos ni de los bolsos. Me gusta muchísimo más comprarme potingues, sombras sobre todo, que luego no uso jeje!

Zepequeña dijo...

Todos guardamos tesoros llamados zapatos en cajas. Bueno... Todos igual no. Yo si. Los veo, los toco y de vez en cuando me los pongo pero siempre deseando enfundarme y mis cómodas parisinas que ya se que no estilizan, hacen la pierna fofa y bla, bla, bla... Pero son demasiado cómodas para renunciar a ellas. ¡Ains!

Zepequeña.

TarracoStyle dijo...

no uso zapatos de tacón , me mataría con ellos... pero me ha encantado leerte!!!
saludos

Lucía Be dijo...

Ay amiga, el gran dilema del tacón. Yo soy experta en fulminar los mejores estilismos por culpa de mis botas planas, pero qué quieres que te diga, si tengo que subir cinco pisos a pie y patearme todo Madrid en busca de materiales preciosos, pues me pongo mis todoterreno y para fotos las egobloggers, que gracias a Dios yo no tengo que posar para esos trances.

Eso sí, el placer de calzarte unos buenos tacones da una seguridad mágica que sólo los zapatos pueden dar... y lo de verlos en las cajas por el placer de saber que son tuyos, pues también es mágico. De eso va la moda, no?

Pues eso!!

Lucía Be dijo...

y yo sin gafas ni oigo ni veo

Pakithor dijo...

Discrepo, mi estimada Wed.
Es cierto que los zapatos "perdonan" más que una falda o un vestido, pero los zapatos tienen igualmente que formar parte de un todo. Una pierna corta no luce igual unos taconazos que una pierna interminable. Un tobillo de elefante no puede lucirse que uno bien definido.
Coincido con tú comentario y el de otras comentaristas acerca de que el tacón favorece mucho en general a cualquier mujer, por lo que me parece que hay que usarlo más... y fotografiarlo menos.
Afectuosos saludos.

 

Me leen...