SI TIENE BARBA...: Discursiones de Perfumería

Estoy en crisis. En crisis profunda. Y como estoy en crisis y encima soy presidenta del “Club de las Manirrotas” (entre otros muchos clubes que presido de dudoso gusto nombrar), decidí el mes pasado que este mes “iba a ahorrar” y “sólo me compraría lo imprescindible”. Y claro, se me ha acabado la base de maquillaje. Y claro, tenía que comprarme una, porque claro, esperar hasta el uno de Julio es mucho, que, claro, en estos casos siempre decide hacer acto de presencia un grano de tamaño y gusto directamente proporcional y no me iba a pillar a mi sin base que lo mitigara… Total que he ido a comprarme una base.

Tengo un problema, a mi con un L’Oreal porque yo lo valgo; no me vale, y como me decía hoy mi amiga Zara (si, se llama así, como la tienda) que es una gran pensadora profesional del siglo XXI recuperadora de dichos tradicionales como: “Si tiene barba San Antón; sino, La Purísima Concepción” que ilustra perfectamente la realidad socio-cultural que en mi grupo nos está tocando vivir (medias tintas las justas, a ver si el género masculino se le aclara la vida): “Antes de ser autónomas con un tanguita de tres euros de H&M eramos felices, ahora lo somos más con uno de doce de Benetton” y añado yo que si fuera de La Perla alcanzaríamos el Nirvana en vida. Pues eso que yo me dirijo a la gama alta. Mi problema es que nunca he tenido un L’Oreal, yo he sido del “Superbalance” de Clinique de toda la vida del Señor. Y me apetecía cambiar. Y decidí que como estaba ahorrando, y sólo podía comprar “lo imprescindible” era un momento ideal de cambiar el Clinique de veintiséis leuros por el Chanel de… bueno, de una cantidad un poco indecente, teniendo en cuenta que estoy “en crisis” y “ahorrando”.
De manera que, como si fuera Audrey me dirigí a un lugar donde nada malo puede pasar: Sephora, que es el Tiffany’s particular de las mujeres clase media de más de trece años. A mi con Sephora me pasa una cosa muy curiosa que no me pasa en ninguna otra perfumería, es entrar y de repente la purpurina y la sombra de ojos azul ya no me parecen una mala idea destinada únicamente a actrices porno. Vista con esa luz, me parecen apetecibles y favorecedoras. Y es ver la perlas de baño aceitadas y entrarme ganas de bañarme en burbujas y extenderme después esa mantequilla de colorines por el cuerpo, a pesar de que un mi piel hay que tener un cuidado extremo porque está sobre hidratada. Con estas premisas, voy siempre con tiempo para untarme en los dorsos de la mano todo lo untable de la tienda y terminar como el payaso de Micolor.
Esta afición mía por probarlo todo me viene de mi época adolescente, porque yo cuando era adolescente era una humana normal, no una zorra poligonera, que ojo, no es que este yo insultando a nadie (libreme el Señor) que no hay más que ver “Física o Química” para palpar el actual uso del piropo en el rico lenguaje castellano. Basura diría Cervantes. Yo de tierna Lolita en vez de dedicarme a los tríos (bibliografía recomendada: “Física o Química”) me iba “de Supermecados” y si iba vestida para la ocasión “de Perfumerías”. Era genial ir de perfumerías. Nos lo probábamos todo. Pero no todo el maquillaje. Todas las colonias. Tanto que la pituitaria se nos quedaba jodidilla (con perdón) y luego teníamos que oler café y salíamos con un desagradable olor a vieja. Decía que me fui al Sephora a comprarme una base de Chanel y cuando ya estaba decidida por una y serle infiel al “Superbalance”, llame a la Señorita dependienta para que me sacara el número. Error uno: Llame a la equivocada. Le pedí el número elegido, y luego se me ocurrió preguntarle (si, es que voy de lista, y claro) si ella pensaba que me iba a ir bien esa base,teniendo en cuenta la referente antes citada. Error (gordo y clave) dos.
¿Quién me mandaría a mi, pedirle opinión a una tipa con una falsa entonación suave y los morros llenos de colágeno tipo Yola Berrocal? NADIE ¿A caso una rubia mal teñida y yo, choni en un pasado seguramente y yo podremos compartir gustos? NOOOOO.
Pues le pregunte, le pregunte. Y me dijo que el Chanel me iría fatal, pero me lo dijo como si yo estuviera loca y pretendiera pintarme la cara de verde o algo así. Total, que poco más y me coje de la mano y me lleva al stand de Clinique para que me llevara de nuevo mi Superbalance de siempre. Me prueba un color que no era el mio (Nota, soy blanca nuclear del tipo Olvido alias Alaska, y no, no me pongo morena nunca, ni prentendo ponerme morena de bote con maquillaje nunca porque eso sólo te sirve para terminar con un desagradable color naranja Valentino) y le digo: “Yo uso uno más claro”
Mi dependienta morcillota empieza a buscar en los tester un color más claro, pero no lo había, yo le dije que daba igual que me lo llevaba sin probar. Y no me dejo. No me dejo porque no me podía llevar un maquillaje sin probar, no siendo que no fuera el mio. Yo le dije QUE LO NECESITABA. Y entonces haciendo un gesto de desdén perdona vidas, me preguntó por el número del maquillaje en cuestión. Que no se si es el uno o el dos pero SE QUE ES EL MÁS BAJO DE SUPERBALANCE. Y me dijo que entonces ni de coña marinera me vendía el maquillaje. Porque yo, estaba equivocada y el número (y cito textualmente) hace referencia aun sinfín de matices y luminosidades y no simplemente al color y que puede que en tonalidad un número más bajo fuera más oscuro, así que,que regresará al día siguiente con el tarrito y chispúm, que si llevaba cinco días sin base, podía esperar uno más. Llegados a este punto estaba a punto de pulverizarle colonia en los ojos, pero ella siguió hablandome de números y bases y polvos y texturas y a mi se me puso la cabeza modorra… y me convenció. Le di las gracias por su amabilidad con una sonrisa y le dije que volvería al día siguiente. Error tres.
Al salir a la calle, pensé: “Seré gilipollas, no sólo no me llevo la base que quiero, sino que no me llevo ninguna y encima le doy las gracias” Me fui a otra tienda y me lleve mi Chanel, seis leeros más barato y encima cargadita de muestras de cremas, que es lo que más mola de “ir de Perfumerías”.

Desde aquí quiero agradecerle a mi señorita dependienta que no me vendiera ni tan siquiera mi base porque mi nueva base me encanta y mi madre (Que con esto del maquillaje es la crueldad hecha mujer) me ha dicho que me queda mejor, igual que mi amiga Zara (si, como el regaliz) que ante todo es una mujer de su tiempo y sabe lo que me gusta.

P.D. (Especial): Vuelve Pepito Grillo? Pepito Grillo es tonto del culo. Ente Pepito Grillo y la Barba de San Antón debería hacer un post de lo miedicas que son los hombres. Porque queridita, como dijo Jos el otro día: “Somos una joyas, el mundo lo sabe y no está preparado.

2 comentarios:

Di dijo...

A mi me pasó algo parecida con mi nueva base. Yo de toda la vida de Dior había usado maquillaje fluido, pero en un curso de Bobbie me probé el compacto, y ha sido una revolución para mi.
Así que me fui directa al sephora a comprarme el Teint Innocence, y la tipa venga a probarme colores en la muñeca, que la tengo mucho más blanca que la cara. Hasta que metí el dedo en el probador y lo probé en la cara y le dije ¿ves? es este.

Todo eso para el día siguiente, en la perfumería de al lado de mi curro ver que comprando dos productos de chanel te regalaban un colgante para el movil ideal, con lo que entré y me compré una laca de uñas preciosa (el 455 lotus rouge) y la máscara exceptionnel en marrón para diario.

Todo esto con el mismo proposito que habías hecho tu.

Snif

¿Estoy fatal de lo mío verdad?

(perdona este rollo tan tremendo)

EDUARDO dijo...

A mi siempre me pasa con la hidratante, siempre se me acaba y me doi cuenta cuando salgo de bañarme y no tengo q ponerme jaja

 

Me leen...