LA RELATIVIDAD DEL COSTE: BALMAIN

Tras un viaje por mi mundo interior y dejando cinismos y buenas caras a un lado, decidí saciar mi alma solitaria dando largos paseos por Madrid.
Caminatas que me llevaron del Prado al Museo del traje; y del Bernabeu a Ekseption.
Ekseption es la tienda en la que se hacen palpables mis sueños y a la vez más inalcanzables.


A pesar de que me es imposible comprar nada en Ekseption, es un lugar al que me gusta ir por varios motivos:
- Es la tienda más cara de Madrid con diferencia y no tiene timbre; su puerta siempre está abierta. Todo el mundo es bien recibido.
- Jamás ninguno de los modernos y ultracool dependientes me han preguntado si necesito algo, quiero algo y en cuyo caso que se lo diga. No, en Ekseption, los dependientes se creen, saben y son, superiores a ti. Dioses de estilismo madrileño, que sabe que las hombreras no regresan para el invierno que viene, sino que están de vuelta desde el invierno pasado, por eso pasan de ti; no existes, no estás tocando sus prendas ni revolviendo entre sus zapatos. Bordes por naturaleza. Tratan con desdén lo cual a mi me permite tocar. Porque yo, en materia de moda vivo de tocar. Tocar lo que veo retocado en las revistas y lejano en Internet.


- Céline Beteinber, tiene una minuciosa selección de lo mejor de la pasarela convirtiendo a Ekseption en una Collette realista. A penas siete prendas de Valli, cinco de Balmain, algo de Prada, mucho Lanvin. Nada está mezclado, todo muy ordenado, como si fuera un museo donde se exponen prendas; pero que a diferencia de otras tiendas, no se si es por la luz, la música o la atmósfera te piden ser vividas. No te mantienen alejada de ellas. La mano no tiembla al acercarse a ellas. La mano se siente en Zara, toca y requete toca, mira costuras, remates y… etiquetas.
- El negro de la puerta (que ya he hablado de él). A este respecto diré que en mi escalafón de seguratas, el “negro de Ekseption” se ha visto desbancado por los “chicos Jacobs”. Pases a la hora que pases por delante de “Marc by Marc” además de no haber dentro más de una persona para los siete empleados plastas, en la puerta hay un moderno de mierda controlando lo que entra, con la cintura de sus pantalones estratégicamente colocada justo por debajo del remate de la camiseta. Brazos cruzados sobre el pecho o manos en los bolsillos, mirada al frente y sonrisa encantadora. Si, se nota en ciertas cosas que Marky es gay y que su filosofía de vida ha y está cambiando…
Cada vez que me doy una vuelta por el bastión de Céline, me termino cuestionando algo. Y está vez, cual Suzy Menkes en un desfile del grupo LVMH, el dardo envenenado de mis criticas han dado en el strass de la chaquetas de Balmain.



Para ser sincera de pleno, yo soy igual de tonta que el resto de victimas de la moda: También suspiro por una de esas sobrevaloradas camisetas de Balmain. Ya sea rota, degrada o bordada. Quiero una. Quiero una que sacie a la voguette que llevo dentro. Quiero una para llevarla como si fuera una simple camiseta de H&M; sin darle importancia a los 1200 euros de media que cuesta la cochina camiseta.
El viernes tuve una en mi mano (obra y gracia de Céline; Dios salve a… ). Era blanca, de un algodón orgánico tipo Isabel Marant y estaba bordada en hilo de oro haciendo serigrafías. La camiseta en si “era una monada” que diría la chica de las zapatillas rojas. “Una monada” sobrevalorada en exceso. Colgada a su lado, para hacerle compañía y que no se sintiera sola, se encontraba la famosa chaqueta de solapas de strass que ya hemos visto en Emmanuel Alt, Bárbara Martelo y todos los editos de estas dos (la segunda copia de la primera, que es la jefa, una segundona en la sombra que es en realidad una primera vedette… pero ese es otro tema).
Tuve que hacerlo. La descolgué. Miré las hombreras, husmee cada costura y seguí el hilo de cada cristal de strass. Y a pesar de no encontrar ningún fallo, esa chaqueta NO CUESTA LO QUE PIDEN (a todo esto, Céline que estaba en la tienda comentando la comodidad de unos zapatos ni se dio cuenta o directamente pasó del tema, como molas Céline). Colgué la chaqueta al lado de la camiseta y avance por el perchero.
Había vestidos increíbles de Giambattista Valli, Balenciaga y Lanvin. Ninguno de ellos llegaban a alcanzar la mitad de lo que costaba la chaqueta de Balmain y la calidad extrapolada era similar.

Balmain era una de esas casas que deambulan en el limbo de la moda desde que Oscar de la Renta la abandonó porque estaba muerta. Es la última firma a la que se le “ha hecho un Gucci”. Es más, es el nuevo rock y sexo que era Gucci. Vestidos extra pequeños, silueta slim, cuero negro, sandalias de vértigo y una madrina: Carine Rotfield. Esa misma Carine que antes de ser jefa de vogettes y tótem de las víctimas, era estilista de Gucci, mano derecha de Tom e inspiración absoluta del rock y el sexo que Gucci vendía y no vende.
Lo de Christophe Decarnin en Balmain no tiene merito. Las ventas de Balmain han aumentado en un porcentaje increíble, sin tirar de bolsos, vendiendo vestidos; pero vestidos sobrevalorados en exceso de manera que un Balmain equivale a tres Lanvin. Es más, una camiseta de Balmain equivale a un Lanvin de rebajas (sino visitar EKS stock y lo comprobareis). Así las ventas de una firma las aumento hasta yo, que no se de marketing y que no he dibujado un boceto en mi vida.



El desfile del jueves para el próximo invierno, es el mismo que para este verano y que para el pasado invierno. La formula aún funciona, (al menos en ventas aunque sinceramente, yo me pregunto ¿Quién?), la ropa es bonita y viste a las chicas de chicas, no las disfraza y les da fuerza, pero no hay talento, sólo exceso de precio y eso, en tiempos de crisis por mucho que Emmanuel vista tus chaquetas, no funciona.
A pesar de la relatividad de los precios y de que un Balmain equivale a tres Lanvin, sigo queriendo una camiseta de tira sobrevalorada porque yo también soy una víctima de Carine.


9 comentarios:

mario dijo...

hola!!!cuanto tiempo!!!me alegro de tu vuelta!!!pues que bien q no t miren mal por tocar las prendas,xq en sitios así hexan unas miradas que parece que te perdonen la vida.bS!!!

Di dijo...

Pues a mi dame tres Lanvin y para ti todas las lentejuelas...

Por no hablar de la purpurina de Nina Ricci.

Si es que cuando se ponen mamarrachos algunos...

Sr Q dijo...

Nena, tú escribes muy bien, en serio, este post tiene ritmo y música. Por cierto, me cago en Balmain, por ser un poco grosero que es mi verdadera esencia ;)

Wednesday dijo...

- Hola Mario. Vengo para quedarme!!! jaja. Un beso

- Di, yo me quedo con todo, puestos a elegir... por cierto es cierto, lo de Nina Ricci es lo más feo en años ¿que se habrá fumado Oli? Un beso

- Quinqui. Mil gracias. Tu vales mil. Un beso

Holly Golightly dijo...

Entre esto y la palestina...

¿Qué tal niña?

Shopaholic dijo...

A mi tambien me encanta pasar por estas tiendas y acercarme, tocar, curiosear todo, aunque sepa que no puedo comprarmelo (y seguir comiendo el resto del mes)
de balmain, creo que me quedo con los 3 lanvin, y la verdad es que al principio me gusto, pero ya lleva demasiadas temporadas haciendo exactamente lo mismo no? deberia avanzar un poquillo...

Un beso!

Wednesday dijo...

Holly, bonita; pues muy bien estoy pero pelin liada y agobiada, pero vamos, no más que tu que tb actualizas poquito, poquito... un beso

Shoap: Tocar es el opio del pobre!!! jaja. Aunq tu donde vives lo tendrás más facil. Preciosos los escaparates que has colgado (ya te lo he dicho pero lo repito) un beso

Lady B dijo...

W* querida, me alegro mucho de tu vuelta, ya sabes que te echaba de menos.

Como siempre, un post genial, con unas descripciones perfectas y REALES. Soy fe de todo lo que dices de EKS y del negro de la puerta...da gusto entrar en esa tienda porque te sientes libre.

Yo prefiero Lanvin, y algunas cosutas de Balmain, pero creo que hay una super-saturación de su estilo, que por cierto (y desde mi muy humilde opinión) creo que no avanza...

B-esos miles

EDUARDO dijo...

Wow el mejor post que t he leido y sobre todo por lo mucho que odio a decarin

 

Me leen...