This Mastic Wedding


Tengo muchos guilty pleasures. La mayoría de morro fino y algo señora que diría Mikey Fernández.


Me gustan las crónicas estivales de las fiestas de los Hamptons, los cotilleos de los descendientes del Mayflower, las bodas que se anuncian en el Page Six y las sociedades secretas de la Ivy League. El rancio abolengo de la costa este, Martha Stewart y el programa de Victoria Amory. Y no me avergüenzo, oiga. Hay quien diría que estas son “mis cosas” como si interesarse por temas, digamos, high class te convirtiera en un impedido intelectual. Hay gente que no entiende el enorme placer que produce ser un frívolo consciente, que, en una actitud que podría rozar la soberbia, lleva a mirar por encima del hombro al interlocutor que te considera directamente tonto. Otro guilty pleasure.



Tras una semana pasada de nubes negras sobre mi cabeza, el domingo Instagram me hizo un regalo, el hashtag #thismasticmoment. La boda de Charles Shaffher y Elizabeth Cordry, lo que viene siendo la boda que convierte a Anna Wintour en suegra.

Wintour ha tenido suerte. Sus hijos han salido normales. Dentro de lo normal que uno puede salir siendo de la alta sociedad de Nueva York. Me explico. Su hija Bee Shaffer tenía todas las papeletas para convertirse en una Eugenie Niarchos de la vida, diseñar joyas y vivir entre barcos y estaciones de esquí, es más, mamá cuando ella era aún adolescente lanzó una revista para ella, Teen Vogue. Durante años, los medios europeos la vendieron como si fuera Blair Waldorf, pija y mala en contraposición a su alter ego europeo Julia Restoin Roitfeld, la simpática vecinita de al lado. Mientras a Julia la fuimos leyendo en cientos de entrevistas clónicas, Bee estuvo callada, hasta que un día, tazón de cereales en mano y ante una cámara dijo que ella pasaba de ser editora que quería ser abogada. Un golpe en la mesa y de repente Bee es una productora enganchada a Downton Abbey fan de los Bengals. Adorable.



Por su parte Charles Shaffer nunca ha sido pasto de los medios porque ni tiene la planta de los Niarchos o Valmorbida, ni la actitud de Froilán, es psiquiatra como su padre y lo dicho, perfectamente normal. Y dentro de esa normalidad se ha casado en una boda que mezcla todos mis guilty pleasures americanos. Una boda perfecta, con una chica rubia que nada tiene que ver con otras rubias de Bergdorf muy del estilo de Indre Rockefeller.

En una estética muy parecida al 50 cumpleaños de Hamish Bowles (que no fue a la boda porque estaba invitado a otra) pero sin los disfraces años 20, se desarrolló el enlace, en la finca de Anna Wintour. La novia fue de Oscar de la Renta con un corte clásico, encaje y velo, favorecida y cómoda. Algún día hay que hablar de los vestidos de novia de Oscar. Las damas de honor de Prada, las niñas de las flores de McQueen con bailarinas de Marie Chantal y la suegra de Chanel. De verdad que no puedo pedir más. Felicidad absoluta.

Había un cuarteto de cuerda tocando, un violinista en una casa sobre un árbol, mesas alargadas decoradas con flores que parecían recién cortadas de entre la maleza de la finca y manteles estampados. Un poco decadente, con mucho gusto y nada forzado. La boda que toda maleni desea y por eso llena su día de detalles innecesarios olvidándose muchas veces de lo importante. Aunque se podría pensar que la mano de Anna está detrás de todo esto, que seguro, yo creo que su mano está detrás de la elección de la organizadora.

Había gente de la moda pero no en exceso, una boda muy publicada pero privada que no necesita ni cash ni publicidad. La lista de bodas en Williams Sonoma

y la luna de miel en las Rocosas. Todo normal. Perfectamente normal. Guilty Pleasures




Las fotos son de Instagram. se encuentran buscando #thismasticmoment o #masticinlove.

9 comentarios:

alexurbanpop.com dijo...

Entre tu y Gratis Total me he entrado de todo de la boda.
Algún día me casaré y tendré una boda así con pretendienta/e de la high class incluido y tu estarás invitada para que llores de gusto.

Alix Gres dijo...

Uf! Me encantan estas cosas, pero yo me he quedado un poco chof. Entre que la Wintour no estrenó modelito; si fuera un enlace gay, aun podría entender el repetir modelito, por el estampado-homenaje bandera-arcoiris. Y por otro lado las mesas que parecían sacadas del lookbook de zara home... pues oye que me ha sabido a poco, me ha faltado chicha.

Raquel P. Le dijo...

Yo estoy fascinadisima con esta sencillez high class de la costa este, tan rollo Kennedy. Pasaran los años y esta boda envejecera bien.
Que aprendan las guedins planers bloggeras de lo q es organizar una boda llena de detalles elegantes donde nada sobra.
Me imagino a Truman Capote de invitado, con un traje blanco y un panama autentico

Raquel P. Le dijo...

Y esa vegetacion con un toque descuidado?

Wed* dijo...

- Alex, hay de ti como no me invites...

- Alix, a mi en parte también me ha sabido a poco pero creo que eso es lo bueno. No te han gustado los manteles? A mi de lo que más. Jaja

- Raquel, en Capote pensé yo y en la crónica que hubiera hecho. Crees que saldrá la boda en la revista?

Wed* dijo...

Es que una finca es así Raquel, si quitas toda la hierba te quedas con un campo de golf.

Anita Patata Frita dijo...

"Hay gente que no entiende el enorme placer que produce ser un frívolo consciente"... Dios me encanta esta frase, en cuantos momentos podría sacarla a relucir.

Wed* dijo...

A qué si! A que si! La he tenido que escribir porq siempre lo he creído... Gracias Patata, sabía que alguien me entendería.

Alix Gres dijo...

Anita a mi tb me ha encantado lo de la frivolidad consciente, es más, he enseñado a mis amistades que es un rasgo de inteligencia y una especie de cualidad admirable. Se lo he vendido como que hay que saber que disfrutar de las cosas que te hacen feliz y/o sonreir, y que ser profundo todo el dia, a parte de ser depresivo, es como que muy cansino, sobre todo para los q te rodean.
Wed con los manteles todavía no sé si me encantan o me horrorizan, digo el que se ve estampado, q los otros son blancos, y un mantel blanco es a una mesa, lo que para nosotras un LBD

 

Me leen...